Movilizando el 5G para acelerar el futuro, Pero… ¿cuándo va a llegar?

5G, la próxima tecnología en comunicación móvil, ya esta cerca.

El 5G tiene el potencial de llevar conectividad a áreas remotas, su despliegue puede estar aún a unos años de distancia, pero el momento de empezar a apostarle es ahora.

Si despegamos la vista de los teléfonos presentados durante el reciente Mobile World Congress de Barcelona lo que queda, lo único que deja la feria, es una amalgama de anuncios algo confusos sobre la tecnología 5G, una nueva generación de redes de comunicación inalámbrica tiene poco sentido hablar ya de telefonía que debería estar disponible a lo largo de los próximos años.

Sobre el papel, 5G tiene todo lo que se le puede pedir a la evolución actual de nuestras redes.

En el mundo 4G de hoy en día, los hogares conectados nos permiten encender las luces, bajar los termostatos o activar sistemas de riego de manera remota. Los wearables nos despiertan y dicen cuánto tiempo y qué tan bien dormimos. Huellas dactilares, rostros, hasta el ritmo de nuestro corazón están remplazando las contraseñas. Hay muchos acontecimientos desarrollándose en el frente de la conectividad. Aun así, sólo el 1% de lo que pudiera estar conectado en realidad está conectado.

Imaginen las posibilidades a medida que este porcentaje sube con el Internet de las Cosas (IoT) ganando terreno e impulsado por el 5G. Una película en HD que tomaba 10 minutos para descargar, ahora tomará segundos, ocupará menos espacio de la memoria, y la operación se realizará sin retrasos desde un punto de vista de conectividad. También tendremos mejor eficiencia energética ya que a diferencia del 4G, los sensores de red no deben permanecer conectados en todo momento, sino que van drenando la batería. Esto significa que los dispositivos inalámbricos habilitados con 5G pueden durar hasta algunos años sin recarga o remplazo de batería.

También se prevé que el 5G mejore la forma en la que las personas interactúan con las máquinas y cómo las máquinas lo hacen con otros dispositivos. Sensores conectados en una línea de producción pueden alertar a los operadores que trabajan de manera remota sobre las fallas antes de que sucedan, a la vez que los trabajadores que operaban maquinaria pesada en el sitio de construcción, ahora podrán hacerlo a distancia. Y esto es tan solo un mini preámbulo del potencial que brinda la IoT.

El papel lo aguanta todo. ¿Qué hay de la realidad?

Bien, aquí es donde la cosa se complica y la razón por la que en esta edición del Mobile World Congress la palabra “5G” se ha colado hasta en la sopa. Hasta noviembre de este año no habrá un documento oficial que explique que debe ser el 5G, qué protocolos y desarrollos concretos debe usar o incluso en qué frecuencias debe operar.

El 4G aún tiene mucho por dar, pero asumiendo que el 5G cumpla con su expectativa, y sinceramente tengo mucha confianza de que lo hará, esto tendrá un efecto exponencial. Esta red tiene el potencial de reconfigurar la realidad sobre lo que se puede lograr en torno a la conectividad. Nos lleva desde un mundo en donde hacemos cosas desde nuestros dispositivos -en teléfonos inteligentes, o tabletas- hacia un universo donde conviven diferentes dispositivos que cada vez serán más proactivos haciendo cosas por nosotros.

Una economía 5G

En el corto plazo, una economía 5G puede generar nuevos flujos de ingreso en comercios dentro de Ciudades Inteligentes. Mastercard está trabajando con sistemas de transporte público para permitirles a los usuarios utilizar sus teléfonos inteligentes para pagar, reduciendo costos de impresión de boletos, mantenimiento de máquinas de recargas y cobro de tarifas. Con 5G, los proveedores de transporte también pueden cobrar y leer información crítica en tiempo real para mejorar el servicio: desde mayores eficiencias de autobuses y cantidad de pasajeros hasta mejores tiempos de respuesta a accidentes y emergencias que salvan vidas.

Especialmente dentro de esas ciudades, los comercios y sus consumidores podrían obtener servicios personalizados y a la medida. La gestión de inventario será más rápida y mejor a consecuencia de la reorganización inteligente en la cadena de suministro B2B. Los bienes de consumo que tienen fecha de vencimiento, sufren de desgaste, o simplemente se agotan, se reordenaran a sí mismos.

En el plazo más largo, el 5G tiene el potencial de llevar conectividad a áreas remotas, en dónde construir infraestructura de conexión sería inviable.

Entonces, ¿cómo logramos que el 5G se lleve a cabo?

El listado de cosas por hacer es sustancial, e inicia con asociaciones a lo largo de varios sectores e industrias. Un aspecto clave por ejecutar es lograr una mayor interoperabilidad entre sistemas y máquinas, para que se puedan comunicar entre sí de forma simultánea y segura. Esto requiere de una combinación de estándares y protocolos globales, seguridad incrementada incluyendo nuevos métodos de autenticación de pagos, regulaciones fuertes pero sensatas y una forma de facilitar la forma de compartir datos.

El despliegue de 5G puede estar aún a unos años de distancia, pero el momento de empezar a apostarle a esto es ahora. Toca esperar, pero no habrá que conformarse con el estado actual de las cosas.

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Redacción online de la edición EBS News y RevoluTegPlus News