Kara Solar, el primer transporte ecológico que navega en la Amazonia ecuatoriana

La energía solar es el nuevo motor de la Amazonía.

“Kara solar” es una canoa que funciona gracias a la energía solar, por lo tanto no afecta al medio ambiente, punto vital en la ideología de esta nacionalidad que vive en la Amazonía ecuatoriana. Movida solo por la energía del sol, la canoa encarna la materialización de un añorado sueño: poner la tecnología al servicio de los pueblos indígenas y del medio ambiente.

Su deseo de comunicarse con el resto y tener las mismas oportunidades que otros tienen en la ciudad va ligado al compromiso de cuidar de la naturaleza ni dejar a un lado sus raíces. Ellos ven a este transporte fluvial como la alternativa para acceder al comercio, la salud y la educación, dejando a un lado la posibilidad de que por sus tierras pasen carreteras que puedan afectar al medio ambiente.

El proyecto beneficia a nueve comunidades Achuar asentadas cerca de los ríos Pastaza y Capahuari a lo largo de 67Km. El prototipo tiene capacidad para 18 pasajeros. Los viajes son coordinados por las comunidades que están encargadas de disponer las rutas, cobrar pasajes y controlar el número de recorridos.

Las nueve comunidades que recorrerá la canoa solar (Mapa cedido por Kara Solar)

La Canoa.

El pueblo Achuar cree que los sueños son una proyección de lo que será el futuro y Kara es fruto de una visión. Cuenta la leyenda que Tapiatpia era un pez gigante, tan grande que los animales del bosque podía navegar sobre él.

Al parecer esta leyenda que solo parecía producto de la imaginación se ha vuelto realidad gracias al trabajo conjunto de la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo (ALDEA y la Nacionalidad Achuar del Ecuador (NAE).

El barco, que tiene instalados 32 paneles solares en su techo, 12 baterías que almacenan la energía y dos motores eléctricos, con capacidad para 18 asientos cobrará una pequeña cuota a los usuarios para cubrir gastos de operación y mantenimiento. A pesar de moverse a menor velocidad que los de combustión, permitirá a los viajeros escuchar el concierto de la selva, donde los sonidos de la exuberante fauna suelen quedar opacados por el ruido de los peque peques.

Historia.

Cuando el estadounidense Oliver Utne, fundador y coordinador de la empresa comunitaria Kara Solar, llegó en el 2009 a la población achuar como turista, palpó las dificultades que tenían los pobladores para transportarse dentro de su territorio, principalmente porque los barcos utilizaban la gasolina que tenía como única manera de llegar por vía aérea.

La canoa fue construida cientos de kilómetros al norte: en la provincia petrolera de Sucumbíos. Allí, los promotores de Kara Solar dieron a luz al sueño. Hace 2 meses, la nave viajó 1.800 km, inicialmente por el río Aguarico, hasta llegar al Napo, cruzó la frontera con Perú, surcó un tramo del Amazonas, tomó el río Marañón, hasta entrar al Pastaza para arribar a la comunidad achuar Sharamentsa, una diminuta aldea formada por un puñado de chozas de madera y techo de palma..

Este ciudadano de los Estados Unidos que ahora tiene 31 años, es de profesión historiador, aclaró que cuando llegó no tenía ningún plan de quedarse a trabajar en el territorio achuar, pero al conocer la selva pensó en cómo ayudar a conservar lo que a su criterio le parece uno de los lugares más importantes del mundo por la riqueza natural y cultural, por esa razón a Utne le fascina que esta embarcación ayude en la conservación del ecosistema.

Kara Solar se erige como una tecnología limpia y moderna capaz de mejorar las condiciones de vida de este pueblo aislado de la ciudad.

Mas Información | Kara Solar

mm

Editor invitado en revolutegplus, estudiante.