Investigadores chinos prueban por primera vez en humanos la técnica de edición genética CRISPR

Este nuevo sistema está llamado a revolucionar la medicina, pero los ensayos con pacientes todavía no habían tenido lugar. Se inicia así una carrera similar a la espacial.La rápida expansión de la técnica CRISPR vaticina un salto cualitativo en terapia génica

En apenas unas décadas hemos visto cómo algunos de los hitos de la ciencia ficción se convertían en realidad. Aquellas escenas mágicas de las películas futuristas en las que las puertas se abrían solas al acercarse a ellas o en las que se podía ver y hablar a través de una pantalla con interlocutores que estaban en otro continente o incluso en el espacio, forman hoy parte de nuestra cotidianeidad. ¿Ocurrirá lo mismo con esas escenas en las que, ante una herida o una dolencia grave aparece un líquido mágico que activa la capacidad regeneradora del organismo y logra sanar la herida o curar la enfermedad? Probablemente sí, y probablemente más rápido de lo que imaginamos.

El futuro ya está aquí y vamos a tener que replantearnos muchas cosas.

China ha iniciado el primer ensayo clínico en humanos de la historia del sistema de edición genómica CRISPR, una herramienta que permite editar y modificar secuencias de ADN de las células con una precisión inédita y de manera rápida y sencilla. Un equipo liderado por el oncólogo Lu You de la Universidad de Sichuan, en la provincia de Chengdu, inyectó el pasado 28 de octubre un paciente desahuciado de cáncer de pulmón células T de su propio sistema inmunitario genéticamente modificadas para que puedan reconocer y atacar a las células tumorales. Es el primer ensayo clínico que se autoriza en humanos —en febrero pasado se autorizó otro en Londres en embriones no viables— de una nueva técnica denominada CRISPR (acrónimo de clustered regularly interspaced short palindromic repeats) que ha revolucionado la biología molecular. Los primeros resultados se conocerán en seis meses.

El objetivo era modificar las células inmunes del paciente para desactivar un gen del que el cáncer se aprovecha para proliferar

El equipo de Lu, explica la revista Nature, extrajo glóbulos blancos del enfermo y modificó las células utilizando el sistema CRISPR, que permite a los investigadores cambiar y sustituir partes del código genético, como si de unas tijeras se tratase. En este caso, se desactivó la proteína PD-1, que impide que estos glóbulos blancos ataquen a otras células en el cuerpo, algo de lo que se aprovecha el cáncer para expandirse por el organismo. Hace apenas dos semanas el paciente recibió la primera inyección de células modificadas con la esperanza de que éstas ataquen a las células cancerosas y ayuden a curar la enfermedad.

La incógnita

La duda está en la seguridad y los posibles efectos secundarios del tratamiento, porque se desconoce si las células modificadas solamente atacarán a las cancerígenas o también a las sanas. Según Lu, la primera fase del tratamiento “fue bien” y el individuo recibirá una segunda inyección, aunque no quiso abundar en detalles para preservar la confidencialidad del paciente. Su equipo probará la técnica con nueve personas más a corto plazo que también sufren cáncer de pulmón y que, tras haberse sometido a tratamientos como radioterapia o quimioterapia, su estado no ha mejorado.

El equipo de Lu recibió el visto bueno del hospital para realizar el ensayo en julio, pero su inicio se retrasó más de lo esperado porque el cultivo y reproducción de las nuevas células tardó algo más de lo previsto. En marzo de 2017, un equipo de la Universidad de Pekín planea hacer pruebas similares para combatir los cánceres de vejiga, próstata y riñón. Pero en su caso aún no han conseguido la aprobación del proyecto ni la financiación suficiente para sacarlo adelante.

El sistema CRISPR ha revolucionado a la comunidad biomédica por su aparente facilidad de uso y eficiencia en comparación con otras herramientas anteriores. Estados Unidos también ha dado luz verde para que se realicen ensayos a humanos con esta nueva técnica, pero finalmente China se ha adelantado: “Creo que esto va a desencadenar un Sputnik 2.0, un duelo biomédico entre China y Estados Unidos, algo importante porque la competencia generalmente mejora el producto final”, aseguró Carl June, especialista en inmunoterapia de la Universidad de Pensilvania, a Nature. El país asiático también fue el primero en modificar genes de embriones humanos (no viables) y de monos mediante esta herramienta.

En el origen del CRISPR está el científico español Francis Mojica, que descubrió en el ADN de unos microbios en las salinas de Santa Pola (Alicante) unas secuencias que ejercían de defensa contra los virus. Estas cadenas podían ser modificadas al antojo de los investigadores: bien eliminando algunas moléculas o insertando nuevas, abriendo una infinidad de oportunidades en el campo de la manipulación genética. Pronto se sabrá si la lucha contra enfermedades como el cáncer está entre ellas.

La secuenciación del genoma humano en 2003 fue un hito de la ciencia que iniciaba una nueva era en medicina. Los investigadores se las prometíamos felices pensando que en cuanto lograran identificar los genes alterados causantes de una patología sería cuestión de coser y cantar sustituir esos genes por otros sanos y curar o evitar así la enfermedad. No era una quimera, pero no ha resultado tan sencillo. Conocer los genes no era suficiente: lo difícil era intervenir en el ADN. Pero todos los grandes avances tienen su momento disruptivo, y en este caso llegó en 2012 con la nueva técnica de edición genética que no solo permite cortar y pegar porciones de ADN sino hacerlo por un procedimiento sencillo y barato al alcance de cualquier laboratorio.

EN CONTEXTO

Su expansión está siendo fulminante. Se utiliza en miles de estudios con animales y apenas cuatro años después se ensaya en humanos en una patología tan grave y frecuente como el cáncer de pulmón. Pero lo relevante de este ensayo es que ha entrado en juego un actor no esperado. China pretende competir con EEUU en un campo que puede convertir la ciencia ficción en realidad en muy poco tiempo. Si es tan sencillo cortar y pegar genes, es fácil imaginar que muy pronto podrá usarse para curar patologías monogénicas de hecho ya se está ensayando en animales para la distrofia de Duchenne o cualquiera de las más de 3.000 enfermedades genéticas raras. Y algo aún con mayor repercusión: la sustitución de genes alterados por otros sanos podrá evitar la transmisión y eventualmente erradicar enfermedades hereditarias. Pero eso exigirá intervenir sobre las células germinales, algo que ahora está prohibido. El futuro ya está aquí y vamos a tener que replantearnos muchas cosas.

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Redacción online de la edición EBS News y RevoluTegPlus News